martes, 26 de febrero de 2008

05. VACACIONES Y RELATIVIDAD

El tiempo es relativo. No se requieren complejas teorías, ni rebuscadas analogías con viajeros espaciales, ni velocidades cercanas a las de la luz para explicarlo. Hay una situación mucho más cotidiana que da clara cuenta de este fenómeno: El periodo de vacaciones, independiente de su extensión, se percibe como más corto y fugaz que cualquier otro del año.

Efectivamente, supóngase dos hermanos gemelos situados en determinadas coordenadas espacio-temporales iniciales. Supóngase también que en ambas situaciones transcurre un periodo de tiempo nominalmente equivalente, por ejemplo una semana, al cabo de la cual cada hermano se encuentra en una nueva coordenada espacio-temporal final. Supóngase por último, que en un caso el periodo de tiempo transcurrido es de una semana de vacaciones y en el otro una semana ordinaria de trabajo (o de estudio, como mejor se identifique el amable lector). Invariablemente se constatará la percepción de una considerable contracción de la coordenada temporal experimentada por parte del hermano en vacaciones, quien percibe la semana como más corta respecto a la experimentada por su gemelo en situación de trabajo (o de estudio, como el amable lector haya preferido).

Independiente de su alegórica vinculación con la teoría general de la relatividad, las vacaciones son el quiebre de la rutina y la oportunidad de experimentar aquella grata sensación de disponer del tiempo a nuestra regalada gana (dentro de lo razonablemente posible, en un universo con evidentes y variadas restricciones que no viene al caso comentar). Así, el aspecto más placentero de las vacaciones es precisamente esa sensación de libertad, más grata incluso que la oportunidad de descansar. En efecto, en vacaciones podemos hacer actividades que nos cansan más que nuestro propio trabajo, pero son hechas por gusto, por decisión propia y por lo mismo, reconfortantes en todos los aspectos.

Como aproximación al libre albedrío, expresión de libertad o sensación de estar en una jaula más grande, las vacaciones son ideales. Desgraciadamente también son cortas, y por lo mismo, al ser escasas y deseadas constituyen un elemento de gran valor. ¿Qué puede ser mas reconfortante y valioso que unos días de vacaciones?, seguramente muy pocas cosas. De aquí la gran calamidad que significa perder, aunque sea una fracción, de uno de esos preciosos días. De aquí también la expresión “este es uno de los días más tristes en la vida de un hombre”, que suele repetirse durante el último día de vacaciones y el primer día de trabajo posterior a las mismas.

Así, tras vivir recientemente el “día mas triste” correspondiente a este año, me queda como enseñanza la confirmación empírica de que tres semanas de vacaciones son bastante mas cortas de lo que parecen; que el tiempo efectivamente es relativo y que no había que ser genio para deducirlo. También me quedan los buenos recuerdos de lo comido y lo bailado y el consuelo de que ya solo faltan once meses y medio para las próximas vacaciones.

2 comentarios:

Federico dijo...

¿Pero para qué tener días tristes? Yo no me torturo con ello. Hace más de 5 años que no tengo días tristes y no se de finales de vacaciones.

"Disfruto" de la "libertad e independencia" de los "independientes" tu me entiendes.

Saludos.

(El 2008 se nos viene Sparrow con todo, es seguro)

helado con crema!! dijo...

xD mi dia mas triste se aserca !!!!!

besii